La Cofradía del Cristo de la Sentencia y Ntra. Sra. de la Paz, ha realizado su Estación de Penitencia desde la parroquia de San Francisco y San Rodrigo en la Barriada de la Virgen de la Sierra, hasta la parroquia de la Asunción, en el Barrio de la Villa Vieja. Una leve lluvia hizo temer por la continuidad de la procesión, si bien los pronósticos más favorables se cumplieron y se pudo realizar el recorrido, acortando algunas calles.
Nubes y claros intermitentes se dejaban ver a la hora de salir la cofradía que realiza el recorrido más largo de cuántos tienen lugar en nuestra Semana Santa. Incluso el sol iluminó en algún momento la fachada de la parroquia de la Barriada, en los momentos previos a la salida y acompañó a los dos pasos de esta cofradía de barrio, en su recorrido inicial, que una vez más pudo llegar hasta la carrera oficial y recogerse en la Asunción.
El paso de misterio del Cristo de la Sentencia fue llevado por sus costaleras que supieron imprimir un buen trabajo en la forma de andar, acompañadas de las notas musicales de la Agrupación musical Virgen de las Angustias de nuestra ciudad. La imagen del Cristo de la Sentencia llevaba una clámide púrpura sobre el hombro, que caía tras la espalda e iba adornado con distintas variedades de flores rojas.
Tras el paso de Cristo, el palio de Ntra. Sra. de la Paz, elegantemente adornado con escogidas flores blancas y otras en tonos verdes, entraba con solemnidad al son de las marchas que interpretó con cuidada armonización la Banda Pedro Morales de Lopera (Jaén). En el cortejo que abría la sencilla cruz de guía, escoltada por faroles, no faltaron el estandarte de picos de finales del XIX, la "mesita" portada por niños y niñas y las banderas de la Cofradía.
La llegada a la calle Calvillo, en cuyo cruce con el Llanete Calvillo se concetraron numerosas personas, se convirtió en una calurosa bienvenida al Cristo de la Sentencia y a la Virgen de la Paz. Aunque la entrada en carrera oficial se situó en la puerta principal del Ayuntamiento, parecía cómo si el pueblo hubiera querido trasladar a la calle San Marcos la recepción a la Cofradía.
Una noche en la que la climatología permitió a la única Cofradía del Martes Santo, cumplir con sus fines cultuales, llenando la ciudad de sones y aromas cofrades desde la más moderna y populosa Barriada hasta el más antiguo de nuestros Barrios. Muchas personas pudieron disfrutar de la procesión llenando las calles, a pesar de las bajas temperaturas que se dieron en la noche.