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La Cofradía del Descendimiento salió con algo más de una hora de retraso, aprovechando una tregua del mal tiempo y acortó su recorrido, previo acuerdo con la Cofradía de las Angustias, que también salía con retraso. Pero apenas había llegado la Virgen de las Angustias a la esquina del Círculo, tuvo que volverse a su capilla, dado que nuevamente empezó a llover.
El Descendimiento venía ya por la calle Álamos y tuvo que aligerar bastante para ir prácticamente detrás de la Virgen de las Angustias, que se encerraba apenas iniciado su recorrido. En las cuatro esquinas los cortejos de las Angustias y el Descendimiento, donde acólitos, mantillas, capuchones y romanos, se vieron sorprendidos por la lluvia y ambas cofradías se esforzaron para evitar, en la medida de lo posible, el chaparrón. Una vez recogida Ntra. Sra. de las Angustias, el Descendimiento realizó un rápido regreso a su capilla de salida en el Cerro, ante la insistente lluvia que no cesó hasta pasada las primeras horas de la madrugada, impidiendo también la salida del Cristo del Perdón, dado que seguía lloviendo a la hora de salir.
No pudieron salir tampoco, ni la Cofradía del Santo Sepulcro e Imperio Romano, que se quedó en la Parroquia de la Asunción, ni la de la Virgen de los Dolores, ante la desolación de sus respectivos hermanos. La Cofradía de los Dolores había realizado el desfile, sin embargo a la hora de la salida, tuvo que anunciar que no saldrían en procesión a causa del mal tiempo. La salvaguarda del patrimonio y la importancia del trabajo de las hermandades, quedó patente y sirve de testimonio ante un imponderable como es la lluvia.
En el interior del templo, la Banda de Música de Cabra interpretó algunas marchas y el Sepulcro realizó un breve movimiento del paso, con la única luz de sus faroles. Lo mismo pasó con el palio de Ntra. Sra. de los Dolores, con su candelería encendida, que se adelantó hasta la nave central de la Asunción y luego retrocedía, a los sones de las marchas interpretadas por la Banda de Música de Güevéjar (Granada) que tenía previsto acompañar en la procesión. El rezo de unas preces terminaba el acto que la Cofradía de los Dolores realizaba en el interior del templo.
Una jornada marcada por la presencia de la lluvia que impidió el lucimiento de las cofradías de este Viernes Santo, que tanto en la mañana como en la noche quedó deslucido y llenó de tristeza y desolación a los hermanos de las distintas corporaciones que vieron truncadas sus expectativas de realizar sus respectivas estaciones de penitencia.
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