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La Banda de cornetas y tambores Cristo de la Buena Muerte de Palencia iba ante la Cruz de Guía, abriendo la procesión que acortaba su recorrido ante la posibilidad de nuevos chubascos. La Virgen de la Soledad, lucía espléndida e iba adornada con exquisitas flores de diversos tonos blancos, rosados, verde y malva.
Apenas realizada la difícil maniobra en la que los costaleros, de rodillas, sacaban el paso, la Asociación Filarmónica Cultural de Santa María de las Nieves de Olivares (Sevilla), interpretaba el himno nacional ante la virgen de la Soledad.
Cuando iban a colocar sobre el paso la cruz que va tras la Virgen y que enmarca la silueta de tan magnífica imagen, una nube gris sobre la Plaza de Aguilar y Eslava dejó caer una fina lluvia que obligó a la cofradía a volver a preparar el paso para que entrara en el templo, sin poder realizar la procesión del Sábado Santo de Cabra, una de las pocas, sino la única, que tiene lugar en muchos lugares y que concentra tantas personas en torno a esta imagen de la Soledad.
De nuevo se truncaron deseos y expectativas, pero la decisión de no salir, tras lo ocurrido en los días previos, fue la más sensata, dado lo inestable de la climatología y la Archicofradía no tuvo dudas a la hora de decidir no realizar la Estación de Penitencia.
Daban las doce de la mañana y al toque del ángelus, unas marchas por parte de ambas formaciones musicales desde la calle Santa Ana y un acto de homenaje a la Virgen, cerraban esta mañana gris y triste que llenó la Iglesia de gente para acompañar a la Soledad de Cabra.
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