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El arqueólogo Fernando Quesada, Doctor en Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid y profesor Titular de Arqueología en dicha Universidad, ha visitado el yacimiento íbero del Cerro de la Merced, situado en el término municipal de Cabra. El recinto es propiedad del Ayuntamiento egabrense desde el año 2006, cuando lo adquirió a su anterior propietario, y supone una parcela total de unos 30.000 metros cuadrados.
Fernando Quesada, experto arqueólogo que viene trabajando en diferentes yacimientos de la zona de la Subbética y en otros puntos de Andalucía desde hace unos 25 años, ha explicado las intervenciones previstas en esta zona arqueológica, dentro de una planificación de cuatro años en la que se realizaría un estudio en profundidad del yacimiento y se pondría en valor para que pueda ser visitado y conocido. Quesada, que ha definido el proyecto como ambicioso, ha visitado el yacimiento acompañado por el concejal de Cultura y Patrimonio, Javier Ariza, y por el director del Museo Arqueológico Municipal, Antonio Moreno.
En los años 70 del siglo pasado se realizaron prospecciones arqueológicas en este yacimiento, que permitió conocer la disposición de los restos en un mapa, pero que no permite precisar la datación del recinto. "Al no haber prácticamente excavaciones de este tipo de recintos, lo que puede aportar el Cerro de la Merced puede ser sustancial, incluso decisivo, en la comprensión de la presencia cartaginesa en la península y el comienzo de la presencia romana y en particular en la Bética", explica Fernando Quesada.
El equipo que dirige Fernando Quesada está especializado en la cultura ibérica de Andalucía. Para el arqueólogo, uno de los aspectos que más le ha estimulado para trabajar en el Cerro de la Merced es el hecho de no depender de propietarios privados de los terrenos en los que se sitúa este yacimiento, al ser propiedad del Ayuntamiento de Cabra.
Uno de los elementos que dotan de interés al Cerro de la Merced es que Cabra fue históricamente desde la Prehistoria una zona fronteriza desde la, la antigua Bastetania ibérica (Andalucía Oriental), y la Turdetania (Andalucía Occidental), un territorio profundamente influido por la presencia fenicia y cartaginesa después. "Las zonas de frontera son siempre interesantes, son zonas de conflicto, pero también son zonas de intercambio, de contacto, y por tanto bastante fecundas", explica Quesada, añadiendo que pese a que se conoce la abundancia de recintos fortificados de esta época en la zona, nunca han sido excavados. "Hay muchas teorías, pero la Arqueología funciona sólo con datos, y hay que conseguirlos sobre el terreno, pero para ello hay que tener interés y disponibilidad económica para hacerlo, como ahora los tiene el Ayuntamiento", indica el arqueólogo.
El yacimiento constaría de tres recintos concéntricos de los cuales sólo uno de ellos es visible parcialmente. Los trabajos iniciales consistirían en la retirada de vegetación, desbrozando la parte alta de la torre, un recinto cuadrangular de unos 14 metros cuadrados, en la parte superior y central. Por antiguas informaciones se sabe que los restos cerámicos que se conservan en el Museo Arqueológico Municipal Cabra proceden de este punto concreto del yacimiento, y que pueden ser fechados en el siglo II a.C. (época de Viriato) o en el siglo I a.C. (época de Sertorio). Además es casi segura la presencia de restos estructuras de viviendas ibéricas en la ladera de la fortificación.
Posteriormente será necesario realizar sondeos en la base de la muralla para realizar un estudio de los cimientos que permita fechar la construcción, así como despejarla y hacerla visible. En años sucesivos se desarrollaría una excavación en extensión y un estudio completo, para convertirlo en un parque arqueológico que puede ser visitado por el público.
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