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La visita al Castillo de los Condes de Cabra comienza por el antiguo huerto, al que se accede desde la puerta de los leones que da paso a la actual Oficina de Turismo y que procede del antiguo molino del Duque. Desde ahí, los visitantes se ven inmersos en un viaje en el tiempo que les lleva a descubrir escenas de la Villa de Cabra en el siglo XIV. Un mercado con todos sus alicientes, ladronzuelos incluídos, pedigüeños, vendedoras y un Lazarillo con su ciego que introducen la visita, tras la narración previa que realiza un juglar. A continuación, la escena se hace más tenebrosa y comienzan a acercarse a los visitantes, apestados que piden ayuda, mientras al fondo, un grupo de frailes proceden a enterrar a uno de los apestados, entre rezos, cantos, incienso y cirios.
Se llega así al patio donde está la conocida como Torre Juana, en que tiene lugar el juicio a una partera acusada de brujería. El cortejo se abre con dos tamborileros que anuncian la llegada de la corte judicial del Señorío de Cabra, del que es titular doña Leonor de Guzmán. Cuando el juicio va a llegar a su fin, una dama entrega apresuradamente al Juez unas letras de la Señora, indicando que la partera goza de su favor y de buena reputación, siendo perdonada.
Tras el cambio de guardia que tiene lugar en el patio de la Soledad, se accede al patio claustral donde se celebra un banquete en honor del rey Alfonso XI que ha visitado la villa para estar junto a su amada, doña Leonor, a punto de dar a luz. Un baile entre los cortesanos y comensales, se ve interrumpido repentinamente por el anuncio del inminente parto.
El acceso a las dependencias palaciegas del Castillo, a las que se llega tras pasar por el Scriptorium y escuela de traductores, permite a los visitantes ser recibidos por el mismísimo rey de Castilla al que acompañan diveras dignidades del lugar. Mientras tanto, idas y venidas a las estancias en las que doña Leonor está a punto de dar a luz al que sería Enrique II de Castilla y que la tradición hace nacer en este Castillo de Cabra.
Se pasa al conocido como Salón redondo, en el interior de la Torre del Homenaje de la fortaleza egabrense, donde acaba de nacer el infante don Enrique, mientras las damas y criadas acompañan y adecentan a la recién parida y a su hijo, mientras que el rey accede a conocerlo y lo muestra en sus brazos a los visitantes.
El recorrido por el castillo se hace en luz de vela y antorchas. Así los visitantes llegan hasta la zona denominada "catacumbas", que da paso a la capilla de Capuchinos para asistir al bautismo de d. Enrique apadrinado por d. Rodrigo Alvárez de las Asturias, Conde de Trastámara, que dio nombre a la dinastía; junto a varias damas acompañan a la madre y al neófito, mientras el cardenal le echa las aguas bautismales sobre su cabeza, reproduciendo un antiguo rito latino. Un escribano anuncia públicamente el acto que tiene lugar. El recorrido continúa en el patio de Capuchinos, donde hay una fiesta popular con juglares, juegos de corros, alistamiento a milicias, cacharrería y mercado.
Finalmente, ya en el patio de Armas, termina la visita y se asiste a una fiesta medieval, donde los más pequeños danzan y cantan músicas de las tres culturas. No falta un gran mesón, en el que pueden degustarse productos de la tierra para agasajar los cuerpos de los visitantes de este recorrido.
Padres, madres, alumnas y alumnos, profesores, colaboradores, religiosas Escolapias y cofrades del Buen Fin participan en esta multitudinaria fiesta de fin de curso que se enmarca en las fiestas medievales del Barrio de la Villa. También han colaborado los colegios Juan Valera, Virgen de la Sierra y Cervantes, que son los centros acogidos a Escuelas UNESCO junto al San José y la Delegación de Educación del Ayuntamiento de Cabra.
Esta actividad forma parte de la celebración de las Fiestas medievales del Barrio de la Villa, que ha pregonado el ex-alcalde de Cabra, Manuel Buil Baena, tras la proclamación de las damas de las fiestas dando así inicio a las mismas. En la calle Mayor, se ha montado un Mercado medieval y hay numerosas actividades que desde la Asociación de Vecinos del Barrio de la Villa y las delegaciones de Feria y Fiestas y Turismo del Ayuntamiento de Cabra, se han organizado devolviendo a sus orígenes este emblemático de nuestra ciudad.
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