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Desde primera hora de la mañana, tanto a pie como a través del servicio de autobuses ofrecido por los Costaleros de la Virgen de la Sierra, los romeros se iban desplazando hasta el Santuario de la Patrona de Cabra para acompañarla, un año más, en su tradicional "Bajá".
Tras el rezo del Santo Rosario, aparecían, en torno a las 4 de la tarde a través de la puerta de piedra del Santuario, las andas de plata que portaban a la Venerada Imagen de la Patrona de Cabra que para la ocasión vestía un manto color azulado con brocados en oro a juego con el divino niño.
Las paradas obligadas en la Viñuela, los colchones después y la "Casilla La Salve" con el rezo de ésta y los cantos de los Hermanos Egea y Antonio Roldán a la guitarra y posteriormente las ya tradicionales sevillanas en Góngora.
Llegaba el momento más emotivo, la llegada de la Virgen al "paso a nivel" donde como cada año, la Imagen se volvía sobre sí para dirigir su mirada hacia el Hospital Infanta Margarita donde recibía las plegarias y oraciones de los enfermos que allí pasan estos días.
Entre un gentío de romeros y devotos, la virgen, con el solo sonido del tambor y los vivas clamorosos alcanzaba la escalinata de la Parroquia de San Francisco y San Rodrigo donde con primor y detalle fue cambiada de manto por su vestidor mientras recibía cantos y oraciones de los allí presentes.
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