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Los asistentes a las jornadas se trasladaron al palmeral de la plaza Vieja para presenciar unas demostraciones prácticas sobre algunas técnicas empleadas en distintos municipios de la costa malagueña, donde la plaga ha causado verdaderos estragos y la tasa de mortalidad de las palmeras asciende a miles. Entre una de las técnicas más novedosas, se encuentra el uso de perros adiestrados que detectan rápidamente la presencia de picudo hasta tres metros de altura, una técnica muy útil para casos en los que las larvas se encuentran en la zona de la base del tronco y cuando la plaga ha entrado a nivel de las raíces, como así ha sucedido en algunos casos concretos de palmeras datileras en la costa, aunque no es lo más frecuente.
El picudo rojo o curculiónido ferruginoso (Rhynchophorus ferrugineus) se encuentra como plaga de las palmeras en la Comunidad Autónoma de Andalucía desde 1995, aunque existen detecciones puntuales desde el año 1993. La declaración de existencia oficial de la plaga se establece en relación al DECRETO 77/2010, de 23 de marzo, por el que se califica de utilidad pública la lucha contra el picudo rojo. Por tanto, dicha plaga, su lucha y control, al ser de utilidad e interés público, supone una serie de obligaciones y responsabilidades para propietarios y administraciones públicas.
Se trata de un coleóptero (del tipo de los escarabajos) muy grande (entre 2 y 5 cm) de rostro alargado con forma de pico. Se desarrolla dentro de la palmera y existe de cuatro formas: huevo, larva, pupa y adulto. Este ciclo puede llegar a reproducirse en un año entre cuatro y cinco veces, principalmente en zonas templadas y cálidas (costa) siendo lo más frecuente en zonas de interior (como la nuestra) entre dos y tres ciclos. Las larvas se dedican a excavar galerías en la palmera, entrando principalmente por el cogollo o cabeza, alimentándose de la materia vegetal de la misma, llegando a producirle la muerte. Las hembras pueden llegar a poner 400 huevos, y así el picudo se reproduce con mucha facilidad, siendo muy resistente y persistente en su actividad. Los adultos tienen una capacidad de vuelo importante, colonizando distintas palmeras progresivamente, propagando así la enfermedad a medida que pasa el tiempo.
La época de mayor vuelo del picudo rojo se sitúa aproximadamente entre marzo y octubre, cuando las temperaturas son más elevadas, bajando considerablemente la actividad de vuelo entre octubre y febrero. Ello indica que en dichos meses el picudo adulto apenas vuela de palmera a palmera propagando la enfermedad, pero las larvas que se encuentran en el interior continúan activas y lesionando gravemente la palmera, gracias a las altas temperaturas que se registran en el interior.
Cabra, desde 2011 se encuentra en zona demarcada por el picudo rojo, es decir, en zona afectada por esta plaga. Igual sucede con otros términos municipales colindantes, como Monturque, Montilla y Lucena, donde se registraron con anterioridad y por donde con total probabilidad ha entrado la plaga en nuestra localidad. Ante dicha circunstancia, cualquier palmera que no sea tratada preventivamente, se verá afectada tarde o temprano con casi total probabilidad al situarse muy cerca el foco de infección.
En este sentido, la normativa autonómica no establece la obligatoriedad de tratar preventivamente la palmera, sólo se aconseja. Sí establece la OBLIGATORIEDAD de tratar la palmera cuando ésta está afectada. Asimismo, es también obligación del propietario de la palmera comunicar al Ayuntamiento cualquier caso de palmera que tenga afectada. La no observancia de ésta y otras obligaciones, supone infracción de la norma y por lo tanto puede ser motivo de expediente sancionador. No tratar una palmera afectada por picudo, viene definida como una infracción grave, en tanto en cuanto supone un obstáculo para la lucha global contra la plaga. El no tratamiento de una palmera afectada, pone en clara situación de altera cualquier de las palmeras próximas, y favorece la expansión de una plaga declarada de interés público.
El tratamiento preventivo (muy aconsejable) consiste fundamentalmente en una aplicación foliar mediante abundante baño en el cogollo, con insecticida en mezcla con fungicida para evitar la proliferación de hongos, con una periodicidad de 40 días aproximadamente. El tratamiento curativo (obligatorio) combina distintas técnicas: aplicación foliar con baño al cogollo, aplicación de nematodos y endoterapia. Hasta la fecha, la administración pública no define una técnica concreta, sino que aconseja la combinación de distintos métodos. La experiencia conduce a ello, tras muchos años de lucha contra la plaga y de intentos infructuosos con la aplicación de técnicas aisladas.
En este sentido, como conclusión, cabe resaltar la importancia del tratamiento preventivo en nuestra localidad, toda vez que, según nos informan desde el Ayuntamiento, ya se han registrado más de treinta palmeras afectadas en el término municipal distribuidas por distintas zonas, tanto urbanas como rústicas. Junto a la recomendación del tratamiento preventivo, existe la prohibición de la poda de las palmeras desde marzo hasta octubre, ambos inclusive. Durante la poda de la palmera se segregan feromonas que atraen rápidamente al picudo. Una poda en esta época, coloca a la palmera en una situación de alto riesgo de contagio, por lo que éstas sólo se podrán realizar entre noviembre y febrero, coincidiendo con el período de tiempo de menor actividad de vuelo del insecto.
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