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La Semana Santa de Cabra también se puede leer en números. Y los datos, lejos de alimentar comparaciones simplistas entre hermandades, dibujan un retrato muy elocuente de la dimensión social que tiene la Semana Santa en nuestro municipio. Los cifras sitúan en 9.163 el número total de hermanos y en 4.748 los que participan en las estaciones de penitencia, con una media de 339 hermanos y 176 participantes por corporación, además de una participación media del 54,07%.
Traducido al tamaño de Cabra, la imagen es muy llamativa. Si se toma el dato de forma agregada, el total de hermanos equivale acerca del 45,8% de la población del municipio, mientras que quienes participan los cortejos representan en torno al 23,7% de todos los vecinos. Es decir, aproximadamente uno de cada cuatro egabrenses participa de manera activa en un cortejo, aunque conviene hacer una salvedad: se trata de sumas por hermandades, de modo que una misma persona podría aparecer en más de una, pero aun con ese matiz el volumen global da idea del enorme peso que mantiene la Semana Santa en la vida local egabrense.
El propio informe deja varias curiosidades muy significativas. La más evidente es la de la Hermandad del Silencio, que figura como la hermandad con más hermanos, 611, pero también como la cofradía con el porcentaje de participación más bajo, apenas un 35%. En el extremo contrario aparece la hermandad de la Sangre, con el porcentaje más alto: 92,23%, ya que solo 16 hermanos no participan. También destacan con un alto porcentaje de participación la VeraCruz, con un 84,78%, y la Esperanza, con un 76,92%, muy por encima de la media general.
Hay más detalles interesantes. Los Estudiantes no solo se coloca como la segunda hermandad con más hermanos, sino que además lidera el número absoluto de participantes, con 350. La cofradía del Huerto, por su parte, aparece como la tercera corporación con más hermanos y la segunda en participación, con 302. Entre ambas, junto a Lavatorio, Piedad y Pollinita, concentran 1.367 participantes, es decir, casi el 30% de toda la participación registrada en nuestra semana mayor.
Otro dato que llama la atención es la diferencia entre tamaño y movilización real. Hay hermandades muy numerosas en hermanos totales cuyo tirón en la calle no es proporcional a su censo. El caso más claro, como hemos comentado anteriormente, es el de la hermandad del Silencio, pero también son amplias las diferencias en el caso de las Angustias, con tan solo el 37% de participación; o el caso de la Soledad, con un 39%, muy por debajo de la media en ambos casos.
Por otro lado, resulta especialmente significativo lo que ocurre con la hermandad de las Necesidades. Cada primer viernes de Cuaresma, el Señor de las Tres Gracias congrega a numerosos fieles que se acercan a pedir tres favores y besar su pie, una tradición muy arraigada en Cabra que reúne a cientos de personas. El fervor popular, por tanto, es incuestionable. Sin embargo, esa devoción no termina de trasladarse a sus cifras internas, ya que cuenta con 270 hermanos, por debajo de la media, y apenas un 37,04% de participación en el cortejo.
Si se observa la evolución completa -desde 2002 hasta los datos actuales de 2026-, las hermandades de Cabra dibujan un mapa muy variado, donde conviven crecimientos muy fuertes, estabilizaciones y algunos retrocesos puntuales.
Entre 2002 y 2012, el número de hermanos pasó de 6.514 a 8.783, lo que supone un crecimiento de casi 2.300 personas (34,8%) en apenas diez años. Sin embargo, los datos posteriores apuntan a una ligera corrección: en 2017, el total se sitúo en 8.323 hermanos, lo que indicó un descenso moderado tras aquella etapa de expansión. Sin embargo, nueve años más tarde, ese dato se ha ampliado hasta llegar a los 9.163 hermanos, un incremento del 10% en casi una década. Por ende, en lo que llevamos de siglo, el número ha aumentado en 2649 nuevos hermanos, casi un 45% de ascenso.
Dentro de esa evolución desde lo que llevamos de siglo, hay casos especialmente llamativos. La hermandad de la Piedad es, probablemente, uno de los ejemplos más claros de crecimiento sostenido: pasa de cifras en torno a los 200 hermanos a superar los 450 en la actualidad, manteniendo además una participación muy estable. Algo parecido ocurre con la cofradía del Calvario y Rosario, que experimenta una subida muy notable entre 2006 y 2012 y consigue consolidarse después en cifras altas.
También destacan crecimientos muy fuertes en términos relativos como el de la hermandad de Los Estudiantes, que protagoniza uno de los mayores saltos en número de hermanos en un corto periodo, o el de la Columna y Caridad, que crece de forma progresiva y constante sin grandes caídas, lo que suele ser indicativo de estabilidad organizativa.
Otro caso interesante es la hermandad del Huerto, que no solo crece de manera sostenida desde 2002, sino que además en los datos actuales se mantiene entre las hermandades más numerosas y con mayor participación, consolidando ese crecimiento en el tiempo.
Frente a estos casos, hay hermandades que muestran trayectorias más irregulares. La hermanad Sepulcro es uno de los ejemplos más claros: experimenta una subida muy fuerte en los primeros años, pero después sufre una caída considerable, sin recuperar completamente aquellas cifras iniciales. Algo similar ocurre con la Misericordia, que pierde peso con el paso de los años.
Más compleja aún es la evolución de las Angustias, que alterna descensos y subidas:. Tras una caída importante, vuelve a crecer con fuerza hasta situarse de nuevo en cifras altas en la actualidad. Este tipo de comportamiento refleja que no todas las hermandades siguen una línea continua, sino que atraviesan ciclos.
Junto a estos movimientos, hay un grupo de hermandades que destacan por su estabilidad. La Sentencia y Paz es el caso más claro, manteniéndose prácticamente en las mismas cifras durante más de una década. Lo mismo ocurre con el Rocío o Mayor Dolor, cuyos datos apenas varían con el paso del tiempo.
La radiografía actual deja una imagen con claros contrastes. Mientras algunas hermandades gozan de muy buena salud, otras parecen haberse estancado e incluso muestran cierta tendencia a la baja. Ante este escenario, surge la pregunta: ¿es sostenible la Semana Santa de Cabra? La respuesta, a día de hoy, es sí. Hay base, hay implicación y, además, la juventud viene empujando con fuerza. Sin embargo, también es evidente que existen corporaciones con grandes proyectos, pero con dificultades para crecer al mismo ritmo en número de hermanos o participación. Los proyectos culminarán, quizás, con el paso del tiempo. Aunque, viendo los datos, no es descabellado pensar que, sumando esfuerzos, algunos caminos podrían recorrerse en menos tiempo del que inicialmente se prevé.
Los datos han sido extraídos de archivos históricos de Antonio Ramón Jiménez y Fran Rojano
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