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«Serpientes de verano... cofrades»
26.08.26 - Escrito por: Bernardo N. Fresnillo Romero / Presidente Agrupación General de Hermandades y Cofradías
Recuerdo haber leído que una de las estrategias de "relleno" de los periódicos o medios de comunicación en general, en verano, era la de buscar noticias que, sobre cualquier tema, se sobredimensionaran para entretener al público durante la época estival. Cierto que este verano, como los últimos, hay temas más que relevantes que hacen innecesario ?lamentablemente?, que haya que buscar esos "culebrones" para la información y publicación de noticias.
Pero hay algunos asuntos, al menos en lo que a materia cofrade se refieren, que salvo casos puntuales, parecen «serpientes de verano» más que información contrastada y veraz sobre determinados aspectos de la vida de las hermandades y cofradías. Es el caso al que asistimos desde hace algunos "titulares" con las dimisiones de las juntas de tres cofradías en la Semana Santa de Cabra. Es entonces cuando comprobamos que hay noticias que informan y hay otras que, en realidad, lo que hacen es construir un relato interesado. Al repetirlo durante semanas, se corre el riesgo de convertir en una realidad mucho mayor que los propios hechos que lo originaron.
No se trata de negar que ha habido dificultades. Pero son circunstancias concretas en tres hermandades que han vivido procesos de dimisión de sus responsables. Es un hecho y, como tal, merece ser contado. Pero una cosa es informar de tres situaciones concretas y otra muy distinta presentar ese episodio como síntoma de una supuesta crisis generalizada del mundo cofrade egabrense.
Y menos aún, si se han solucionado ya de manera natural y ordenada. Como es notorio, dos de esas situaciones ya han encontrado una respuesta en los propios hermanos, mediante los correspondientes cabildos y procesos de renovación. Sin gestoras, sin prórrogas extraordinarias y, sobre todo, sin que haya sido necesario rescatar a nadie del "naufragio". Hermanos que han dado un paso adelante, han asumido responsabilidades y han demostrado que las hermandades tienen mecanismos propios para afrontar sus dificultades.
¿Esto es crisis generalizada? Puede haber problemas puntuales. Pero quizá convendría preguntarse si estamos ante una crisis del sistema o, sencillamente, ante la vida normal ?con sus luces y sus sombras? de organizaciones cofrades formadas por personas.
Lo llamativo es que determinados artículos publicados recientemente parecen haber descubierto en estas circunstancias una especie de «situación alarmante» de las cofradías de Cabra. Se habla de incertidumbre, preocupación, posibles gestoras e incluso de la conveniencia de una intervención del Obispado. Pero habría que preguntarse ¿no hay ya un garante de la salud cofrade egabrense? ¿no está la agrupación de cofradías en constante comunicación con el obispado? ¿no son todas las cofradías de Semana Santa parte de la Agrupación que está para atender posibles crisis en caso de que las hermandades demanden ayuda? Sorprende pues que se diga que el obispado debería estar al tanto, cuando ya lo está.
Y aquí es donde convendría poner los pies en el suelo y aclarar bien esa pretendida noticia de crisis estructural. Cabra tiene una realidad cofrade mucho más amplia que esas tres hermandades. Siendo importante lo que ocurra en cada una de ellas y asumiendo que cualquier problema que surja es de por sí fundamental para la vida de nuestras cofradías.
Pero hay que destacar como muy positivo que, en el conjunto de las corporaciones agrupadas, además de las de Gloria se desarrolla una gran actividad con absoluta normalidad. Hay juntas que cumplen sus mandatos y renuevan sus miembros con ajuste a sus plazos, cabildos que se celebran en sus fechas, proyectos patrimoniales, formación, cultos, caridad, juventud, música, convivencia y numerosas iniciativas que mantienen viva la actividad cofrade durante todo el año.
Pero de eso se habla bastante menos. Y ahí es donde deberíamos incidir. Parece que una dimisión tiene más capacidad para convertirse en noticia que mostrar el conjunto de las juntas y cofradías que trabajan durante meses ? todo el año en realidad ? para sacar adelante muchos proyectos que luego podemos ver plasmados en la espléndida realidad de nuestras procesiones, cultos y celebraciones de Semana Santa o en cualquiera de las fechas en que las cofradías muestran su mejor imagen. Resulta triste que un conflicto "venda" más que una actividad formativa; que una dificultad genere más titulares que una acción cotidiana y eficaz en el conjunto de las cofradías de Cabra.
Y ahí está precisamente el peligro. No se trata de ocultar las malas noticias. Se trata de no convertirlas en la única noticia. Una elección ordinaria no es una crisis. Que una junta termine su mandato no es una crisis. Que alguien decida no continuar tampoco lo es necesariamente. Y que una hermandad atraviese dificultades y sea capaz de encontrar hermanos dispuestos a asumir el relevo puede ser, paradójicamente, una de las mejores muestras de vitalidad de esa corporación.
Por eso resulta especialmente discutible utilizar el número de procesos electorales como termómetro de una supuesta crisis. Las hermandades, como cualquier institución democrática, tienen que renovar sus órganos de gobierno. Que haya elecciones debería ser, antes que nada, una señal de que existen mecanismos de participación.
Y tampoco parece razonable presentar la intervención del Obispado como una especie de solución automática. La autoridad diocesana tiene sus competencias y puede intervenir cuando sea necesario puesto que estamos ante entidades religiosas. Pero las hermandades cuentan también con sus propias normas, sus cabildos y sus órganos de representación. Si los hermanos responden, participan y asumen responsabilidades, quizá lo que estamos viendo no sea precisamente una institución agonizante, sino una institución capaz de resolver sus propios problemas sin tener que recurrir a instancias superiores.
Por eso quizá el título adecuado para este verano sea otro: Serpiente de verano... cofrade.
No porque las noticias sean falsas, las dimisiones han existido. Sino porque existe el riesgo de que un fenómeno limitado, real pero concreto, termine convertido en el gran relato cofrade del verano que distorsiona la realidad de las hermandades de Cabra y su vitalidad. Y eso sí sería injusto para cientos de cofrades que, mientras algunos titulares hablan de crisis, continúan trabajando silenciosamente por sus hermandades.
La realidad cofrade de Cabra no es perfecta. Tampoco tiene por qué serlo. Tiene problemas, debates, aciertos, errores, renovación y discrepancias. Pero también tiene algo que quizá debería ocupar más titulares: hermanos que siguen estando ahí. Y mientras haya hermanos dispuestos a coger las riendas de las cofradías de Cabra, celebrar un cabildo, asumir una responsabilidad y continuar trabajando, quizá antes de hablar de crisis deberíamos hablar de vida cofrade.
Porque la independencia periodística no consiste en pintar una realidad de color rosa. Pero tampoco en convertir una tormenta localizada en el pronóstico meteorológico ? casi trágico?de toda realidad cofrade y la viveza de nuestras hermandades y cofradías.
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