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Amparo Silva y Carmen Córdoba
01.11.26 - Escrito por: Manuel Guerrero Cabrera
Un poema en versos alejandrinos es el dedicado a Amparo Silva, la octava mujer de estas Siluetas. Como en alguna ocasión anterior, los autores destacaron su nombre y apellido en cursiva para que quedara clara la dedicatoria.
Un poema en versos alejandrinos es el dedicado a Amparo Silva, la octava mujer de estas Siluetas. Como en alguna ocasión anterior, los autores destacaron su nombre y apellido en cursiva para que quedara clara la dedicatoria.
Como el rumor del cierzo que en la llanura silva
y alegra el silencio el más leve vahido,
esta hermosa egabrense con su divino amparo
el corazón alegra del pobre desvalido.
Tiene en su faz la nieve de una blanca alborada
y es rubia como el beso que una mañana fría,
entre flores de almendro y jazmines azules,
diera sobre la nieve el sol de Andalucía.
No hemos hallado mucha información de Amparo Silva. Suponemos que nació en la última década del siglo XIX, pues en 1901 figura como alumna de las RR. MM. Escolapias y destacó en la sección de labores, pues hallamos que elaboró unos "pantalones para señorita con entredoses calados y encaje y mantelería bordada". Fue hija de don José de Silva y Jiménez, alcalde de la ciudad de 1910 a 1913, que, por cierto, cesó en el cargo con mucha impopularidad; y su abuela paterna fue Amparo Jiménez. Su vida social transcurría entre la aristocracia egabrense, ya que en 1907 acompañó a la presidenta de honor de una novillada de convite, Dolores Serrano y Cubero, esposa de Bernabé Fernández Villalta; en 1908 asistió a la boda de Trinidad Valera con Francisco de la Iglesia, y, por supuesto, el carnaval en varios años. También participó en la donación para la compra de semillas para el santuario de la Virgen de la Sierra y en 1913 fue una de las vendedoras de la obra de teatro más destacadas, junto a Rosario Portocarrero, de quien hemos hablado en otra ocasión. En 1915 ya se había casado con Alfonso Cubero, con quien tuvo un hijo al año siguiente, Francisco. La familia se trasladó a Córdoba en 1920, al nombrarse su marido concejal del ayuntamiento de esta ciudad, pero esto no le impidió continuar visitando Cabra para la romería de la Virgen de la Sierra (1922) o ser nombrada Presidenta de la Cofradía de la Virgen del Carmen (1929). Alfonso Cubero falleció en Madrid en septiembre de 1939, tras sobrevivir a distintas persecuciones por los republicanos en la guerra civil que mermaron su salud. Hemos de suponer que en los años 30 se trasladó a Madrid y que allí pudo nacer su hija Inés, a la que se menciona en la necrológica publicada en El Popular. Al momento de la muerte de su marido, Amparo seguía viva.
El noveno poema de las Siluetas se dedicó a Carmen Córdoba y también escrito en alejandrinos. Del aspecto formal, llama la atención el tenso encabalgamiento del sintagma "una / suave y perfumada campana..." motivada por la rima (laguna-una), que nos recuerda al de Rubén Darío ("por / lo que no conocemos...", pero que en el poema de Soca e Iglesias no encuentra tanta fuerza como en el del nicaragüense, debido a los adjetivos empleados. Se destacan en él tres palabras: aurora, Córdoba y Osuna. "Córdoba" es evidencia del apellido de la mujer a la que se dedica y "Osuna" alude al apellido de su novio, quien fue su marido después; sin embargo, no hemos hallado la referencia para "aurora".
Tiene en sus ojos claros, durmiendo en la laguna,
el encanto de blanca muñeca soñadora
que despierta la brisa cuando repica una
suave y perfumada campana de la aurora.
El nardo de su cara floreció en un desmayo
que tuvieron las flores de todos los jardines,
cuando en su blanca frente, una tarde de Mayo,
murió dándole un beso un ramo de jazmines.
Quiso un patio de Córdoba que su mirada hiriera
aún más que sus rosales, bajo la clara luna,
y sus ojos quisieron que por ella muriera
de cariño un mocito en un patio de Osuna.
Carmen Córdoba Lopera nació en 1897 y falleció el 2 de septiembre de 1973. Sus padres fueron Eduardo y Rafaela. Con quince años, en 1912, hallamos su nombre en el listado de mujeres que donaron 50 céntimos para la bandera del acorazado España, también en ese año figuró en la lista de mujeres que contribuyeron con las semillas de maceta en el santuario de la Virgen de la Sierra. Entre otras actividades en sociedad, entre 1913 y 1918, cantó en un coro, hizo la romería de los hortelanos, de la Candelaria y de la Virgen del Carmen al santuario del Picacho, y asistió a un baile en el que llegó a cantar:
«A petición de numerosas amigas y de muchos amigos cantaron la señorita Carmen Córdoba y el joven Paco Espejo varias canciones y jotas, demostrando la primera sus disposiciones indiscutibles de diva, por la suavidad tenue y melodiosa de su timbrada y armónica voz y el segundo excelentes cualidades de tenor» (El Popular, 13-11-1918)
Sin duda, su voz y su buen humor se destacaron en su carácter. Se casó en 1921 (finales de febrero o primerísimos de marzo) con José Osuna Medina (de ahí la cursiva de Osuna en el poema) y en 1923 nació su primera hija y la segunda en 1926. El matrimonio tuvo dos hijas, Carmen e Isabel, y un hijo, José, que tuvo la tienda en la calle Santa Rosalía, el popular «Pepito Osuna». No hemos hallado nada de la familia durante la década de los años 30 y buena parte de los 40, por lo que es posible que se mudaran a otra ciudad durante algún tiempo. En 1947 hallamos al matrimonio y a los tres hijos en un listado de donativos para reparar el templo de Nuestra Señora de la Soledad. En la prensa también hallamos notas del casamiento de las hijas y del bautizo de una de sus nietas, entre 1949 y 1951. En 1965 falleció su marido. Después de este suceso, Carmen Córdoba hizo muchas donaciones a para la mejora, restauración o ayuda a varios templos religiosos de Cabra. Uno de los momentos más dolorosos de su vida tuvo lugar en 1972 con el fallecimiento de su hija Isabel, un año y un mes antes de fallecer ella.
Todos los textos transcritos de Siluetas de mujeres egabrenses proceden del ejemplar de la Real Biblioteca de Palacio: "Real Biblioteca de Palacio, Madrid, Patrimonio Nacional, C/XIX/3 (12)".
SOCA, J., e IGLESIAS, P. (1913): Siluetas de mujeres egabrenses. Cabra, M. Tipo.
Hemerografía sobre Amparo Silva:
Diario de Córdoba (22-7-1907) (23-4-1908) (25-9-1920)
El Defensor de Córdoba (8-2-1916) (25-9-1920)
El Popular (13-9-1939)
La Opinión (21-9-1901) (4-8-1912) (4-11-1912) (9-2-1913) (16-2-1913) (13-4-1913) (21-9-1913) (4-1-1914) (20-6-1915) (29-9-1916) (10-12-1922) (19-4-1925) (21-7-1929)
Hemerografía sobre Carmen Córdoba:
El Popular (5-1-1949) (26-9-1951)
La Opinión (20-7-1920) (27-10-1959) 19-5-1912) (3-11-1912) (21-12-1913) (17-12-1916) (10-6-1917) (10-6-1917) (10-2-1918) (7-4-1918) (21-7-1921) 17-9-1958) (27-12-1965) (7-12-1967) (17-8-1972) (17-9-1973)
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