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"C-119, piezas recuperadas de la Sierra de Cabra", una exposición que hay que visitar.

19.04.19 - Escrito por: Pablo Luque Valle y Fernando Marín Vargas

Era el 14 de marzo de 1969, a las 19:32h. cuando muy probablemente en las inmediaciones de Cabra o justamente al sobrevolar nuestra ciudad se pronunciaban las siguientes palabras "Tengo solamente para una hora de vuelo. Estoy corto de combustible. Por favor deme rumbo para tomar tierra en Sevilla. No tengo ni Radio Compás ni VOR. Tengo el transpondedor en 3-6-1", desgarradoras líneas que el piloto del avión de transporte táctico bimotor Fairchild C-119G-36-FA 53-7861 Flying Boxcar, con código internacional CN-AMG, comunicó al Área de Control Central de Sevilla. Un minuto después se perdió contacto con el aparato. Había caído en la Sierra de Cabra.

Ese avión fue visto y sentido por numerosos habitantes de Cabra. Estaba atardeciendo, hacía viento, llovía fuerte y había niebla baja. El C-119G volaba a poca altura, pasó varias veces por nuestro pueblo, hasta que la montaña lo paró.

Avisado el Puesto de la Guardia Civil de Cabra de este luctuoso suceso, se dio cuenta inmediatamente después a los mandos superiores y al propio Alcalde de Cabra, D. Manuel López Peña. Entonces se inició un operativo de búsqueda del avión y rescate de su tripulación y pasajeros. El desconcierto invadió a las autoridades civiles, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, al propio Ejército del Aire Español y también a la ciudad de Cabra. Las noticias eran confusas y nada contrastadas: avión comercial, decenas de pasajeros, accidentado por El Chorrón, La Sima o Camarena...

Su plan de vuelo era Paris Le Bourget (Francia) ? Rabat-Salé (Marruecos), transportando personas y carga. Pero, una suma de fatalidades tales como la hora de salida, adversa meteorología, pérdida total de las ayudas instrumentales de navegación, dificultad del idioma para las comunicaciones o la no actividad del Radar de Bolero (en Constantina), desencadenaron el fatídico final que todos ustedes conocen. Hecho de nuestra historia contemporánea, muy presente en el imaginario colectivo de la sociedad egabrense, que, sin embargo, apenas había sido tratado.

Recogen las crónicas que el operativo de socorro fue conformado por más de 200 personas, un total de 96 Guardias Civiles de los Puestos de Cabra, Córdoba, Doña Mencía y Lucena, al que se les sumaron un nutrido grupo de egabrenses de índole diversa: policías municipales, médicos y practicantes, sacerdotes, ferroviarios, jornaleros y pastores, entre otros y a la cabeza, su Alcalde. Sin importarles ir en traje de calle, con apenas un paraguas o impermeable, dejando sus prendas y calzado en el barrizal, además de portar insuficiente número de linternas, antorchas o candiles. Unos en el Cortijo Juan de Escama, emplazamiento del Puesto de Mando Avanzado; y los demás, en aquella terrible noche con unas condiciones climatológicas casi insoportables, y por todas sus horas, deambulaban dispersos por las innumerables, empinadas, pedregosas y peligrosas laderas, cañadas, tajos, sendas y caminos de la Sierra de Cabra. De la línea ferroviaria Puente Genil-Linares hacia arriba, del Picacho de Cabra hacia abajo; su cuadrícula de acción se sitúo entre las estribaciones del monte de Camarena, a un lado, y el camino viejo a la Ermita de la Virgen de la Sierra, al otro. Decía Homero, "Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga", eso debieron sentir aquellos valientes egabrenses.

A las 7.30h del 15 de marzo de 1969, entre una densa niebla y un frío y húmedo amanecer, se escucharon tres disparos de pistola. Era la señal convenida. El aparato se había hallado. El Guardia 1º del Puesto de Cabra D. Vicente Ruiz Pareja, junto a los ciudadanos Manuel Castro Bravo, José Hidalgo Cobo, Francisco Morillo Ordoñez y Manuel Morillo Osuna fueron los primeros ojos que presenciaron el dantesco escenario. Los 21,91 metros de longitud por 27,75 metros de envergadura por 6,8 metros de altura del C-119G y sus dos colas estaban desparramados en un kilómetro cuadrado. Se encontraban en el Tajo de la Gabaneja (Viñuela). Se trataba de una aeronave militar del Primer Escuadrón de Transporte Aéreo de las Fuerzas Reales Armadas del Reino de Marruecos, cuyos siete tripulantes (seis militares y un civil) estaban completamente desmembrados y algunas de sus partes corporales abrasadas por la explosión y posterior incendio. Ellos eran Abdelatic El-Aidi (Adjunto-Piloto), Mohamed El-Msselmi (Teniente-Segundo Piloto), Admed Naciri (Sargento 1º-Mecánico), Mohamed Hanafi (Adjunto), Driss Mellouki (Adjunto), M"Hammed Benjel Loun Touimi (Sargento) y Said Ben Hassan (Civil). Los restos del aparato y la numerosa carga destinada a la construcción o reequipamiento de una pista de un aeropuerto marroquí se encontraban destrozados y esparcidos por el paraje.

Una vez más el pueblo de Cabra mostró el abnegado espíritu de sacrificio y solidaridad, como expresión de la conducta ejemplar de un vecindario. Cualidades que nos hace sentirnos orgullosos de ser egabrenses, así como, ser motivo suficiente para que estos esfuerzos sobrehumanos en pro de ayudar al necesitado fuesen recordados y homenajeados en su Cincuenta Aniversario. Con el ánimo de recordar aquél fatal accidente y reconocer el acto de solidaridad del pueblo de Cabra, se han recuperado, catalogado y expuesto numerosas piezas de la aeronave que aún quedaban esparcidas en la Sierra de Cabra.

La muestra se compone de paneles donde se reproducen fotografías del avión siniestrado, páginas de prensa de tirada local, provincial y nacional, documentos diversos y una gran réplica de la aeronave. Igualmente, sobre un gran mapa físico antiguo de escala 1: 3.000.000 (de los utilizados para las clases de geografía en el propio centro educativo) se señalan el recorrido previsto según plan de vuelo, la ruta modificada por el piloto y el itinerario seguido hasta accidentarse, complementado con los trazos de vuelo realizados sobre Cabra. Además, se representa cómo se hizo el traslado de los cadáveres, a través de la camilla de la Plaza de Toros de Cabra (la misma que se utilizó), se exponen un farol de los cedidos por D. Juan Santiago Gálvez Jefe de Distrito de la Estación de Trenes de Cabra, y algunos tornillos con la marca "USSA" recogidos por D. Domingo Blanco Aguilera. Distribuidos por diversos espacios escénicos de la galería, se exponen piezas originales del C-119G, encontrándonos numerosos fragmentos del fuselaje y estructura de distintos tamaños y diferentes emplazamientos del avión, ejemplos de la carga que posteriormente muchos de ellos se reutilizaron con diferentes usos en nuestra Ciudad: piezas del motor, de la cabina de pilotaje y de la cabina de carga, varios trozos de telas y una maqueta del Fairchild Flying Boxcar. Finalmente, podremos ver por medio de un audiovisual, las tareas de recuperación del material expositivo, realizadas con el permiso del propietario de la finca.

Entre los objetos expuestos por su interés y curiosidad merece la pena que el visitante se detenga ante las fotografías y prensa expuesta donde podrán observar el estado en el que se encontró el avión siniestrado, al mismo tiempo que conocerá la información tan dispar y confusa que existió en los rotativos de la época. Otra parada merece el gran mapa donde están reflejadas las rutas del avión y sus trazos por la ciudad de Cabra, así como la reproducción del traslado de los cadáveres. Interesantes son las piezas que aún presentan efectos de la explosión del avión, nos referimos a los fragmentos metálicos fundidos, trozos de fuselaje negros y porciones de polímero duro (ventanas) con signos de abrasión. Curiosas son las placas indicadoras de número de asiento, camilla y límite de carga. Los restos de asientos en la bodega de carga para los paracaidistas también son muy indicativos. Por su grandeza le llamará la atención la parte de la sección principal del cárter que presenta espacios semicirculares donde se acoplan los 8 pistones, propio del motor radial Wright R-3350 Duplex-Cyclone de 18 cilindros. Y, por último, entre las diversas placas indicadoras se haya la pieza que tienen mayor valor singular de toda la Exposición, se trata del aparato que dejó de funcionar y que causó la desorientación del plan de vuelo de la aeronave; nos referimos a la del "Radio Compass", "UHF/DF", "VOR" y "TACAN".

Todo este ingente trabajo de recolección, catalogación y exposición no hubiese sido posible realizarlo sin la colaboración voluntaria de un nutrido grupo de amigos a los que debemos agradecer públicamente su participación: Gonzalo Valenzuela Ruiz, Jorge Polo Torres, Francisco Pareja Mayorgas, David Puyol Montilla, Raúl Rodríguez Moro, Manuel Aguilar Granados, Miguel Priego Osuna, Francisco Rodríguez Baca, Mario González Delgado, José Luis Campaña Torres, Antonio Manuel Luque Mesa, Álvaro López Prieto, Manuel Gómez Camacho, Francisco Agudo López, Radouan Samir Lahmami y Jamal Aulad Ben Mansar. Asimismo, es meritoria la colaboración de José Mena Navas, Juan Santiago Gálvez, Antonio Guijarro Serrano, Mª Sierra Casas Marín, personal del Juzgado de Cabra, Radio Atalaya, Plaza de Toros de Cabra, C.D. Grupo de Senderismo y Montaña de la Subbética, Ayuntamiento de Cabra y el IES-Fundación Aguilar y Eslava.



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