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El agua de la Fuente del Río (2)

28.01.20 - Escrito por: Antonio Moreno Hurtado

Comentábamos en el trabajo anterior que, en el año 1745, se inicia una gran obra en la Fuente del Río, para preparar los nacimientos de agua y poner una tubería de "arcaduces" o "atanores" para llevarla "encañada" hasta la Cruz del Atajadero, donde debería embornar con la que bajaba por el camino de Priego hasta el convento de las monjas Agustinas.

El arcaduz era, según el Diccionario de la Real Academia Española, cada uno de las porciones o caños de cerámica que componen una cañería.
Pero, una serie de inconvenientes habían hecho que la obra, tres años después, apenas había salido del recinto de la Fuente del Río.
Había habido que barrenar y abrir con picos las bocas del acuífero, de lo que todavía queda constancia en el estanque más pequeño.

De manera que la población seguía tomada agua de las fuentes públicas, que la recibían del cauz o de una arquilla o colector, junto a la Puerta de Priego, que se nutría de la conducción del convento. Pero muchas casas tenían un pozo propio.

En el acta del Cabildo del día 30 de julio de 1754, se analiza el hecho de que "falta agua en la fuente que se halla en la Placeta de Juan Márquez". El cañero dice que se ha roto la "Arquilla de la Puerta de Priego", por lo que se ordena repararla y ponerle una puerta nueva. (AACC, leg. 20, exp. 1, fº 74)
Así es que, hay que retomar el proyecto de Jiménez Valenzuela.

El acta capitular del día 27 de octubre de 1767, recoge el deseo de habilitar "una fixa y permanente Regla en la distribución de las aguas que sirven para el comun abasto de las Fuentes publicas, la una que nombran de Cadenas en la Plazeta de Juan Marquez de este dicha Villa y la otra en la Plaza".

Se anuncia la inmediata conclusión de "la nueva cañería que se ha formado desde el Nacimiento de la Fuente que nombran del Río y se ha de injerir, como está escriturado, en la que principia en la Cruz del Atajadero, que es propia del convento de Reverendas Madres Agustinas Recoletas Descalzas, por haberla costeado a sus expensas don Juan Francisco Gómez Seto, presbitero, Comisario del Santo Oficio de la Inquisicion, fundador que fue de dicho Convento, con la oportuna licencia que se dignó darle el Excmo. Señor Don Francisco Xavier Fernández de Cordoba... Duque de Sessa, como dueño y señor absoluto y propietario de todas las aguas de esta dicha Villa".

Se ha llegado a un acuerdo con las monjas y con su vicario y confesor mayor, el padre don Martín Martínez de Saavedra, que está presente,
Se acuerda reservar un tercio del caudal de la cañería para las necesidades y obligaciones del convento de Agustinas, el convento de Santo Domingo, el huerto de Santa Lucía, que era propio del citado convento de monjas Agustinas y la casa de doña María Antonia de Cuenca Fernández de Córdoba.
Los otros dos tercios del caudal habían de quedar "libremente para el abasto de dichas Fuentes publicas y de particulares". A continuación, vienen las condiciones en que se ha de hacer el reparto de las aguas, para el que se comisionan a unos diputados del Cabildo y al capellán citado.

Ha de construirse "en la Puerta de Priego un Arca cerrada, sin alguna llave... [que] se ha de fabricar de piedra, unidas sus juntas con zulaque" (AACC, legajo 23, exp. 4)
El zulaque era una especie de betún, hecho con cal, aceite, estopa y escorias o vidrios molidos, que servía para tapar las juntas de las cañerías de aguas. También se usa, todavía hoy, para las embarcaciones y para afirmar las piedras y ladrillos entre sí, en las obras que tienen que estar en contacto con agua. Hacía de pegamento y aislante, a la vez.
El acuerdo concejil continúa indicando que, de esa arca, para el tercio de las monjas saldría el agua justa que le corresponda "y no más" al convento de Santo Domingo para su fuente y para doña María Antonia de Cuenca Fernández de Córdoba.
También se especifica que, en los dos tercios que dan, se incluye "el agua que vendio dicho convento para la fuente de la Plaza Mayor y a de ser de cuenta de la Renta de Propios". También se dice que "se proporcione por los señores del Ayuntamiento el costo de la cañería que desde dicha Arca a de llevar el dicho agua a la Fuente de Cadenas y desde ella facilitar el curso del agua, yntroduciendola en la cañeria que sirve a la de la Plaza Mayor".
Se finaliza recogiendo el acuerdo de las partes para el mantenimiento del arca.
Firman los asistentes y el escribano (AACC, legajo 23, exp. 4)
En esta ocasión, el agua entubada va a llegar ya hasta la Puerta de Priego, situada un poco más arriba del convento de Santo Domingo, por encima de la salida de la calle de Santa Ana.

Tres años más tarde, en abril de 1770, se acomete el tramo más importante, una cañería nueva que iba a llegar hasta la esquina de la calle Empedrada, junto al convento.

El expediente se conserva en el archivo municipal egabrense. (leg. 217, exp. 11. "Nº 2. Autos hechos sobre la construcción de una cañería nueva para que bajen las aguas a las fuentes de esta Villa, que se principia en la Puerta de Priego y baja hasta la esquina de la calle Empedrada por la calle de Priego abajo. Ejecutada con intervención del Sr. Licenciado don Francisco Manuel de Villota, Corregidor de esta Villa, nombrado por su Ayuntamiento")
El Corregidor, mediante un Auto, de fecha 15 de abril de 1770, declara que "en atención a [que don Felipe]Gutiérrez de Quevedo, mediante a la obligación que tiene y [que] en parte ha cumplido, poniendo el agua encañada para que venga limpia a las fuentes públicas de esta Villa [desde el] Nazimiento de la Fuente del Rio y Caño de la Vega, donde su toma, hasta introducirla en la cañería del convento y monjas agustinas descalzas de esta referida Villa, en el Arquilla que está en la Cruz del Atajadero.

Y para continuar dicha cañería hasta esta Villa independiente de [par]ticular alguno, se necesita de muchos maravedíes, de que carece el Concejo, y lo mismo de Arbitrios para ello. Y aunque Su Merced, atendiendo al bien público ha practicado las más celosas diligencias por sí, y por el Concejo, Diputados del Común y Síndico Personero no se ha encontrado medio alguna para tan justa operación; pero se hacía indispensable que a lo menos se hiciera una nueva cañería para que bajase dicha agua desde la Arquilla que nombran de Señor Santo Domingo, bajándola toda la calle de Priego abajo, por la acera derecha, para introducirla en otra Arquilla que se ha de hacer en la esquina de la calle Empedrada, con atanores de marca mayor, independiente de la que en dicha calle tiene dicho convento, por estar ésta muy maltratada y todos los días se ofrecen continuos reparos.

Como también que, construyéndose una Arquilla nueva en la antigua referida, que dicen de Santo Domingo, se puede arreglar y repartir las aguas a los interesados en ellas...".

Es decir, está previsto que los particulares contribuyan a los gastos de la obra, mediante la compra de cierta cantidad de agua para el abastecimiento de sus casas. Se compraba el servicio de agua en propiedad y para siempre.

Para ello, ya se habían tomado ciertas medidas previas.

Por un Auto del citado Corregidor, de 21 de marzo de 1770, se había autorizado la venta de dos pajas de agua, una a don Pedro María de Heredia y otra a don Joaquín [Fernández] Tejeiro [y Valenzuela], vecinos de la calle Priego. Se ordena que depositen su valor, de 4.000 reales, en poder de don José de Güeto y Aranda, Depositario nombrado por el Concejo. El mismo día se comunica a Heredia y a Tejeiro.

Se ordena que el maestro de albañilería y alarife Domingo Pérez Romo inicie la obra "con la mayor seguridad y satisfacción", que visitará diariamente el Corregidor. Se ordena entregarle 2.000 reales a cuenta de materiales.

El día 20 de abril, don José Güeto hace entrega al Corregidor de los 2.000 reales, en presencia del alarife.
No se conservan las actas capitulares del año 1770, por lo que no podemos hacer un seguimiento de las mismas durante las obras y sus incidencias.
Por su curiosidad, pasamos a comentar algunos detalles de las cuentas diarias de la obra de la nueva cañería.
Los trabajos se inician el día 30 de abril y finalizan el 18 de julio. Hay algunos días que no figuran en las cuentas, por alguna razón.

Precios de los materiales
La fanega de cal viva vale 7 reales. Se suele comprar a Francisco de los Reyes.
Se compran dos docenas de espuertas para la obra, a razón de medio real cada una.
Un ciento de ladrillos cuesta 8 reales, pero don Pedro Campisano los vende a 7 reales el ciento si es en cantidad importante, por lo que se le compran 1.800 de una vez. Don Joseph Ruiz los cobra a siete reales el ciento. Pedro Pastor los cobra a ocho. Los de Su Excelencia. el conde de Cabra, son a 8 reales. Molina los vende a 7 reales.
El caíz de cal muerta cuesta 24 reales. La fanega a dos reales. Se compran a don Juan Baptista
La fanega de yeso cuesta un real. A Joseph Ramírez.
Cada canjilón cuesta tres cuartos de real. (seis cuestan dos reales y 4 maravedíes)
Un cedazo para la arena vale 4 reales.
La arroba de aceite cuesta 29,5 reales. Lo venden don Juan Ariza, doña Paula de la Torre o don Juan Baptista. El Colegio lo vende a 29 reales y 8 maravedíes.
El "aceitón" de Su Excelencia a 25 reales. El otro a 30 reales la arroba.

Primero se hacen las Arquillas.
La cañería se empieza a poner el día 30 de abril.
Los peones cobran 3 reales diarios.
El día 5 de mayo trabajan 14 peones a tres reales cada uno
El día 16 de mayo trabajan 16 peones, que cobran a 3,5 reales, que sería su salario en adelante.
El Maestro cobra seis reales diarios.
El oficial principal cobra 5,5 reales diarios.
Otro oficial cobra 4,5 reales diarios.
Los dos maestros cañeros cobran en total 8 reales diarios.
Los dos oficiales del zulaque cobran en total 7 reales.
De cuatro peones que hacen el zulaque 15 reales.
Dos cabalgaduras mayores y el mozo, 9 reales y 18 maravedíes.
Una caballería mayor y un mozo 7 reales.
Un peón y un jumento 5,5 reales.
Dos peones y dos jumentos 12 reales.
Las cabalgaduras sirven para traer arena a la obra. Una o dos diarias.

Las cuentas saltan del día 22 de mayo al 6 de junio. Posiblemente se está empedrando la obra durante ese tiempo.
El día 6 de junio aparece el cargo de 224 varas de "empiedro", realizadas por Juan de Ramos, Antonio Toscano y Manuel de Vera, ajustadas a medio real la vara.
El día 7 de julio se paga a los maestros de carpintería, fontanería y herreros que ha preparado las Arquillas.
A Antonio Ribera, maestro de picapedrero, 75 reales por una pila grande para el repartimiento de las aguas, con los conductos correspondientes.
A Joseph Gutiérrez, maestro de carpintero, 40 reales por cuatro puertas nuevas de madera que ha hecho para las cuatro Arquillas.
A Francisco Jurado, maestro de cerrajería, 30 reales de 4 cerraduras para las cuatro Arquillas.
Al mismo, 45 reales, por dos caños de hierro que hizo para los subientes y bajantes de dichas Arquillas.
A Antonio Ribera, cien reales por otras tres piletas para las otras Arquillas.

A modo de estadística de las cuentas.
Aceite para hacer el zumaque: 37 arrobas a casi 30 reales cada una. El zumaque era la masilla con que se tapaban las juntas entre los "arcaduces" de la cañería.
Cal viva: 53 fanegas a 7 reales.
Cal muerta: 16 cahíces y 5 fanegas, a 24 reales el cahíz. (1 cahiz = 690 kg) (= 666 litros) (12 fanegas)
Ladrillos: 4.500 a siete u ocho reales el ciento.
Yeso: 4,5 fanegas a un real.
Espuertas: dos docenas a medio real.
Peonadas: 260 a 3,5 reales. (Primeros días, a 3 reales)
No se toman en cuenta las jornadas dadas por los oficiales, que podían ser de 1 a 4 diarios, ni las del maestro, a seis reales diarios, ni las de los peones que hacían el zulaque, ni las de los mozos de las cabalgaduras.
Los días de mayor presencia de peones son en el mes de mayo (para abrir las zanjas) y algunos días de julio (para tapar y rematar).

El día 18 de julio de 1770, el alarife Domingo Pérez Romo certifica que ha construido "una cañería nueva con atanores de marca mayor". La había iniciado en una "Arquilla baja que está en la esquina de la calle de Priego, salida de la calle Empedrada y sube toda la calle de Priego arriba por la acera izquierda hasta llegar a el campo e ingerirla en la otra Arquilla que nombran de Santo Domingo, en cuyo sitio se hizo una Arquilla nueva, con caños subientes y bajantes de yerro. Y otra Arquilla en la esquina de la calle del Granadal. Otra inmediata a las casas que hoy posee Julián Ortiz. Y la última en el citado sitio de la esquina de la calle Empedrada y casas de las madres agustinas.
Y en todo dicho sitio hay [falta, en blanco] varas de cañería, las que he fabricado bien y cumplidamente por mí [y] mis oficiales y peones, y materiales que he comprado a toda mi entera satisfacción, así de cal, ladrillo, arena, atanores, aceite y estopas para el zulaque, que todo lo ha intervenido el Sr. don Francisco de Villota, y por menor se expresa del orden siguiente...
Gastos de material para principiar la obra..."
Recibo de 3 de septiembre de 1770, de Juan Rodríguez, maestro de "alfalgarero", de Lucena, de 985 reales de 1.900 atanores a medio real cada uno. De los portes 90 reales.
El importe total de la obra ha sido de 5.299 reales y 12 maravedíes.
La cuenta se cierra con fecha 18 de julio de 1770. Firman el Corregidor y el alarife.
En un Auto del día 20 de julio, el Corregidor declara que está finalizada la obra de "la cañería que viene por la calle Priego que trae las aguas para la Fuente de las Cadenas y Fuente Nueva de la Plaza". Se trata de las fuentes de la Placeta de Juan Márquez y de la Plaza Baja o Vieja.
El mismo día, don Joseph Güeto y Aranda, presenta las "cuentas" de su Depositaría.
Figuran los ingresos de 2.000 reales, cada uno, de Heredia y Tejeiro.
Más 814 reales de las "multas de gorriones".
Más 200 reales que dio don Carlos Ubalde Roldán, Regente de la Obra Pía, para ayuda a la construcción de la cañería. Se había concedido agua a esta institución en Cabildo de 22 de febrero de 1768, con escritura ante escribano Antonio Nogués y Salas. (AHPCO, prot. 1906-P, ff. 32-38).

El total de ingresos había sido de 5.014 reales, por lo que resultaba un déficit a favor del Depositario, de 285 reales.
El día 22 de julio de 1770, por Decreto del Ayuntamiento, Diputados y Síndico Personero del Común, se aprueban las cuentas y se ordena pagar el alcance al Depositario.
Firman [Francisco Manuel] de Villota [Artaza], [Francisco] Portocarrero [Narváez], [Alcaide de la Fortaleza], [Francisco Ignacio Fernández de] Córdoba [Valderrama] [Regidor], [Antonio de] Vargas [y Varáez, regidor], [Francisco María Alcalá] Galiano [regidor], [Francisco de] Vargas [y Varáez, regidor], [Andrés Fernández del] Rivero [Síndico Personero?], Priego, [Juan] Álvarez [de la Vega, jurado], [Juan Bernardo] Casamayor, [jurado], [Francisco Antonio] Rubio [jurado] y el escribano Antonio Nogués [y Salas].
Un curioso incidente, del que queda constancia documental en el Archivo Histórico Provincial, nos permite conocer algunos detalles más de esta obra. El día 28 de julio de 1770, don Francisco Antonio Rubio, Síndico Personero de la Villa de Cabra, comunica al Corregidor que Domingo Pérez Romo, maestro de albañilería y contratista de la nueva cañería de agua se ha refugiado en el convento de Santo Domingo para no ser apresado por deficiencias en dichas obras. Resulta que los maestros fontaneros en quienes había delegado la fabricación de la tubería la habían realizado con ciertos defectos en las uniones de los arcaduces o atanores y el agua se salía, produciendo daños en los edificios.
Por otra parte, en un informe que, en el año 1779, hacen al Corregidor egabrense [Don Carlos Pérez de Medina y Quijada] Antonio de Figueroa, Maestro mayor de Obras de la Villa y el alarife Jerónimo de Priego, indican que "en la Plazeta donde se halla el convento de religiosas dominicas titulo del Señor San Martin se están construyendo a expensas de dicho señor Corregidor una fuente nueva de piedra ripia", por lo que se aconseja "hazer cañeria nueva para que venga el agua a ella desde el lugar que nombran la Cruz del Atajadero, construyendo mas de tres mil baras, que hay desde dicho sitio de la Cruz del Atajadero a la sitada fuente, pues se hace forzoso traerla hasta la Puerta de Priego, donde se ha de construir una arquilla o reserbatorio y desde dicho sitio seguir la cañería por detrás de la hermita de nuestra Sra. de la Soledad, calle Naranjo, la de Doña Leonor, Alamos y la de Buitrago hasta su vertedero a dicha fuente, la que es muy util y ventajosa a esta parte, porque de ella se surten los barrios del Albaicin, de la calle Baena, el del llanete del Calbillo y otros".
Así se iba a resolver el abastecimiento de agua a la zona de la calle de San Martín y aledañas.
A partir del final de la obra de la calle de Priego, el Concejo local autoriza la ampliación de la red de tuberías, desde cada una de las cuatro arquillas, hacia el centro de la población, así como la venta de agua a otros particulares.
Los ramales van, preferentemente, hacia la calle de los Álamos, donde residen varias familias interesadas en comprar agua para sus casas.
En concreto, en el año 1794, el Concejo local vende una paja de agua a don José Antonio Marroquín Luque, Regidor, Alférez Mayor y Hermano Mayor de la cofradía de Ánimas. Era para su casa de calle de los Álamos, esquina a la del Granadal, donde se había hecho una Arquilla de distribución.
Con ese motivo, el señor Marroquín autoriza que se labre una fuente en la fachada de su casa que da a la calle del Granadal.
Este es el momento en que se construye la fuente conocida como Fuente Nueva, Fuente Marroquín o Fuente de la Aurora.

Para el lector interesado en conocer más detalles sobre la historia del abastecimiento de agua en Cabra, le remitimos a nuestro libro "Las calles de Cabra. Urbanismo y Sanidad durante la edad moderna" en el enlace adjunto.


enlaces de interés

https://books.google.es/books?id=7NOiBQA...
"Las calles de Cabra. Urbanismo y Sanidad durante la edad moderna", Antonio Moreno Hurtado

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