|
|
Hay conciertos que son especiales desde que se piensan, hasta que se realizan. Desde que la música es sueño, hasta que es realidad. Eso mismo ocurrió el pasado domingo 1 de febrero, en el marco de la iglesia parroquial de San Francisco y San Rodrigo, en el concierto que ofreció la agrupación musical La Unión de Montilla, bajo el auspicio de la hermandad del Descendimiento, que radica canónicamente en dicho templo. En dicho recital, al que acudió el párroco d. Mario González, hermano mayor y junta de gobierno de la hermandad anfitriona, pregonera de la Semana Santa y representantes de la Agrupación de Cofradías, cofradía de la Sentencia y Paz, Asociación Cabalgata de Reyes Magos, cofrades y un público que llenó la iglesia, se presentaba la composición "El Desconsuelo de su Alma", la primera marcha procesional dedicada a la hermandad del Descendimiento, de José Manuel Sánchez Crespillo.
La banda presentó en Cabra un repertorio muy bien cuidado. Idearon una selección de composiciones sobrias y de corte solemne, perfectas para acompañar al paso del Descendimiento en la tarde-noche del Viernes Santo. Desde el principio hasta el final destacó una interpretación muy buena de cada una de las obras, con buena afinación y un sentido de la musicalidad importante, acentuando correctamente los matices y las dinámicas de las composiciones. Las tres primeras marchas fueron una oda al canto religioso, al rezo interior. En una ejecución en armónico (sin percusión) comenzó el canto "Cerca de Ti Señor", al que le siguió la preciosa oración musical "Anima Christi", composición contemporánea de Marco Frisina sobre una letra antigua y tradicional en la iglesia católica. Concluyó esta preciosa introducción con el "Ave María" de Caccini.
El resto del concierto estuvo protagonizado por marchas muy bien seleccionadas, donde había importantes clásicos, como "Reo de Muerte" y "Sangre en tus Clavos", de Nicolás Barbero, y composiciones del repertorio propio de la formación, como "En verdad era el Hijo de Dios", de Miguel A. Font o "Junto a Ti", solemnísima partitura firmada por el cordobés Jesús Lora, de frecuente presencia en los atriles de la banda. Fue tal la emoción que producían las notas de los instrumentos montillanos, que su director, Miguel Estepa, persona veterana en la música, discreta pero con batuta firme, se volvió en un momento hacia el público para dirigir unas palabras verdaderamente emocionado. El concierto terminó en su parte oficial con el estreno de la marcha "El Desconsuelo de su Alma".
Era el motivo fundamental del recital. Sánchez Crespillo firma esta partitura que recibe por encargo del actual hermano mayor de la cofradía del Descendimiento, donde el donante quiere así simbolizar musicalmente una etapa dura pero especial en la hermandad, que partió de una situación muy compleja y que hoy se sitúa con firmeza en nuestra Semana Santa avanzando en proyectos de envergadura. La composición, preciosa en su naturaleza y dedicada también a todas las madres que han perdido a un hijo, se asemeja al estilo del autor donde dominan las melodías dulces y reposadas, reflejando así la dulzura y belleza de la Virgen del Desconsuelo que se dispone en el paso a recibir el cuerpo inerme de su Hijo. El concierto terminó con una terna clásica, con marchas que tienen ya un tiempo respetable y que son insustituibles en el repertorio de las agrupaciones: "Consuelo Gitano" y "La Clámide Púrpura".
Un concierto difícil de olvidar que dejó en los asistentes un poso de belleza y delicadeza musical que llenó el alma y el corazón de muchas personas, en especial de los hermanos del Descendimiento que así cerraban una etapa importante en el devenir de la corporación, con la vista puesta en una nueva Semana Santa.
Un concierto benéfico con latidos de esperanza
Este primer sábado de Cuaresma, 21 de febrero, se daban cita numerosos hermanos de la Cofradía del Cristo del Calvario y la Virgen del Rosario, así como cofrades y aficionados a la música, al concierto que esta cofradía organizó en el salón del Museo del Aceite con la intervención de la Banda de Música de Cabra, la agrupación musical Ntro. Padre Jesús Nazareno de Morón de la Frontera y la agrupación musical Santa Cecilia de Aguilar de la Frontera. La convocatoria tenía un fin especial: a beneficio de los niños y niñas que cursan su educación en el colegio Niño Jesús de Termens.
El salón estaba expectante, con la presencia de representación del Ayuntamiento, dirección y profesorado del colegio y agrupación de Cofradías, corriendo la presentación a cargo del hermano Ignacio Campos, que relató un original cuento en el que se iba dando paso a las distintas formaciones musicales que intervenían. Inauguró el certamen la clásica y veterana Banda de Música de Cabra, santo y seña de la cultura egabrense, bajo la dirección Miguel López León, que, como no podía ser de otra manera, lo hizo con el célebre pasacalles "Cofradías Egabrenses" del maestro Moral León. Le siguieron posteriormente cuatro marchas procesionales, comenzando con la popular "La Virgen de Sevilla" de Víctor López, siguiendo con la inmortal "Virgen del Valle", de Gómez Zarzuela, y continuando con "Tú eres el orgullo de nuestro pueblo" de Pablo Ojeda, composición de la hornada reciente y muy en boga en la actualidad, cerrando su intervención con la marcha de la cofradía "Reina del Stmo. Rosario" de Manuel Aguilar Aranda, que nos remite siempre con sus compases a una noche de Lunes Santo de recogimiento y solemnidad.
La segunda banda invitada a este concierto benéfico, era la agrupación musical Ntra. Padre Jesús Nazareno de Morón de la Frontera, una formación que irrumpió con fuerza a finales del siglo pasado y principios de éste, con la publicación de varios trabajos discográficos. La banda, actualmente dirigida por José Manuel Sánchez Crespillo, acometió un repertorio muy interesante. Comenzaron con "La Victoria de la Paz", cuyo autor es dicho director; y siguieron con "Su Oración", una marcha de reciente incorporación al repertorio de la banda y escrita en el año 2020 por Juan Manuel Carmona para la cofradía egabrense de la Oración en el Huerto. Era una de las curiosidades que traía este concierto, siguiendo con "Volver", preciosa marcha del sevillano Alejandro Blanco, "Jerusalén" de Pablo Lomas, "La Agonía del Padre" de Fco. Javier Cebrero y el "Legado Nazareno", compuesta por Crespillo, el también natural de Morón José M.ª Sánchez Martín y Fran Nogales. A su término y antes de abandonar el escenario, interpretaron junto con la agrupación musical Santa Cecilia de Aguilar de la Frontera, la composición "Todo por María", magnífica marcha de Sánchez Crespillo.
Cerrando quedó en el escenario la agrupación musical Santa Cecilia, que acompaña al paso del Cristo del Calvario. Una banda sólida, importante en la provincia, con un nivel interpretativo notable y que desarrolló el siguiente repertorio. Abrió con "El último sacramento", de Javier Cebrero, al que le siguió el primer estreno de la tarde: la marcha "La Cruz del Calvario", dedicada al Cristo del Calvario y compuesta por José Manuel Sánchez Crespillo. Nótese la relevancia que tuvo este músico en este concierto, por las distintas marchas de su autoría que se interpretaron, por su propia presencia dirigiendo a la banda de Morón, y que tan solo tres semanas antes había estrenado la marcha dedicada al Descendimiento.
La banda de la antigua Ipagro, siguió interpretando "Cautivo de tu alegría", del genuino Cristóbal López Gándara, para luego presentar el estreno que convocaba aquel concierto: la marcha "Latidos de Esperanza". La partitura está escrita por el director de la formación, Rubén Melgarejo, persona generosa, apasionada, trabajador nato que con mucho esfuerzo ha puesto a la agrupación musical en un lugar importante. Es un tributo a los niños y niñas de Termens, a esos grandes corazones sencillos y humildes, que rebosan inocencia y luchan en su vida por seguir adelante. La marcha combina pasajes de fuerza, con partes más reposadas donde se significa la dulzura y el cariño que desprenden los niños tan especiales de Termens, introduciendo movimientos rítmicos que simulan los latidos del gran corazón que tienen cada uno de estos seres tan queridos.
El concierto concluyó con las marchas "Hijo de nuestro amor" y "A ti me encomiendo", ambas también de Rubén Melgarejo. De bis se interpretó de nuevo "Latidos de Esperanza", poniendo el perfecto colofón a una histórica cita de la hermandad del Lunes Santo a beneficio de esta entidad tan querida por los egabrenses: el colegio Niño Jesús de Termens.
|
|
|
|
|
|