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Yo feliz. Lo demás, los demás, no importan
07.02.26 - Escrito por: Mafalda
Hace poco estábamos inmersos en las fiestas navideñas. Ahora se acercan otros días festivos: el Carnaval. Parece que la felicidad se hace presente de nuevo en nuestras vidas. Sin duda, los seres humanos queremos ser felices y buscamos la felicidad, ese estimado tesoro que todos deseamos alcanzar. Lo que ocurre es que, a veces, intentamos conseguir esa felicidad a costa de todo o de todos.
En muchas ocasiones, sólo pensamos en nosotros mismos y no nos importa lo que nos rodea, sea cosa o persona. La consecuencia de esto suele ser que no respetamos los tiempos ni los espacios. Es lo que ocasiona que hagamos lo que nos apetezca, aunque eso suponga no tener en cuenta al otro, al de enfrente, al vecino, al amigo.
Hay muchos ejemplos que pueden testimoniar ese afán de pensar en nosotros mismos. Un ejemplo de lo que menciono: A mi marido y a mí nos gusta mucho pasar unos días en los balnearios. Allí podemos recuperar nuestro estado físico a la vez que el emocional. Podemos sumergirnos en un ambiente de paz y de sosiego, siempre que nos lo permitan. A veces, ese silencio que se indica en las estancias es roto por las risas, las voces de personas que piensan en divertirse y pasarlo bien sin tener en cuenta a los demás y, por supuesto, sin cumplir las normas.
Ese no mirar al exterior, sino a mi interior provoca que hablemos cuando es el silencio lo que tenemos que cultivar o, por el contrario, que callemos cuando tenemos que hablar; que olvidemos palabras como gracias o expresiones como por favor tan necesarias y que significan que tengo en cuenta al otro.
Por todo lo mencionado no sólo es importante ser feliz, sino que en esa felicidad importen los demás porque seremos felices cuando la felicidad, a la que aspiramos todos, no esté exenta de consideración, de respeto, de amor a los demás.
Ese "yoísmo", ese exacerbado culto del yo, que está presente en el día a día, podemos apreciarlo en muchas situaciones, como hemos comentado antes, y resulta muy peligroso porque incita a posturas prepotentes y actitudes egoístas que perturban nuestra vida.
Sabemos que la felicidad, a veces, no está a nuestro alcance, que es efímera, que se desliza por nuestra vida y no podemos retenerla por mucho que lo deseemos. Pero, hay algo que sí podemos hacer al respecto: no pretender conseguir a cualquier precio esa extraña e insólita compañera de viaje llamada felicidad.
Se puede ser feliz sin ser egoísta. Se puede ser feliz sin pensar siempre en uno mismo. Se puede ser feliz respetando el espacio de las demás personas. Se puede ser feliz sin perturbar a los demás.
Te invito a que seas feliz teniendo en cuenta a tu vecino, a tu amigo o a tu compañero de viaje.
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