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José Luis Osuna, durante seis años, ha desempeñado una bella labor, la de ser parte activa de la junta de gobierno de la Archicofradía de Nuestra Señora de la Sierra ostentando el cargo de mayordomo. Actualmente, pese a que forma parte del equipo de gobierno del Ayuntamiento, sigue siendo el encargado de engalanar a la Virgen, ya que, como estipula el estatuto marco, no puede combinar ambas.
Son muchas las incógnitas ante cómo se viste, quién asiste, quién elige y sobre todo, cómo es el ambiente que se transpira en esos momentos tan íntimos junto a Ella.
Nada más subir las escaleras de su coqueto piso se ve claramente reflejado el fervor que profesan tanto él como su familia a esta imagen tan querida. Cuadros, litografías y carteles decoran y ambientan la pared de la escalera; casi parece un museo. Nada más entrar, y en una habitación que está justo en frente de la mirada, una habitación que más que eso, parece un pequeño santuario. Presidiendo este lugar se encuentra una dolorosa, que bajo la advocación de Consolación se presenta serena e, igualmente, vestida como una reina. A su lado hay varios motivos, y mientras tanto, José Luis va contando cuál es cada uno y qué sentimientos traen consigo los mismos. Hay una reliquia de la Virgen Macarena de Sevilla, una réplica del Divino Niño de Nuestra Señora de la Sierra, todo entre fotos y recuerdos.
“Comenté a la Archicofradía que me habían llamado para un partido político. Era algo que me atraía mucho, el poder trabajar por tu pueblo, se lo comenté a la junta y desde allí me mostraron su apoyo. Haríamos los pasos oportunos, aún me quedaban dos años e intentamos solicitar una dispensa, pero debido al estatuto marco, de obligado cumplimiento, me vi obligado a abandonar la junta”, comentaba José Luis.
Después, pasamos al salón, y mientras se ausentaba a por unos refrescos aproveché para inspeccionar el lugar. Entre sus libros se encuentra reflejada su fe, y varias imágenes y fotos de la Virgen de la Sierra decoraban la habitación. En unos instantes, comenzaría la entrevista, aunque casi preferiría denominarla tertulia.
No comentar su recién estrenada carrera política hubiera sido como desplazar una realidad vigente, según cuenta, piensa que a pesar de que los egabrenses lo conozcan por ese joven siempre apegado a la Virgen, esto no ha mermado en el resultado de su nuevo trabajo. Piensa que son dos cosas totalmente distintas, expresa por un lado su amor por esta tierra, por Cabra y su gente a la vez que lo siente por la que es, también, su Madre.
Este año, serán cuatro mantos nuevos los que lucirá María Santísima de la Sierra Coronada. Son varias las sorpresas que están preparadas para el tan esperado mes de septiembre. Podremos disfrutar de ellos durante la estancia en la Asunción, desde la Bajá, cuando estrenará el primero de ellos y hasta la subida, que también portará un nuevo manto rosa, nos embelesará en diferentes aspectos. “Antes siempre bajaba con el mismo manto y subía con el tradicional, una de las cosas por las que me siento orgulloso es porque durante mi tiempo en la junta de la Archicofradía es que se han restaurado muchos mantos y se han hecho muchos nuevos. Es preferible guardar los mantos de mayor calidad para ocasiones especiales y, durante el año, en el santuario, en donde las condiciones de humedad son peores, va cambiando con los nuevos”.
Aunque uno de los estrenos más curiosos de este año 2011 será el estreno de un manto de color negro, nunca antes la Virgen de la Sierra había sido vestida con este color, el color más oscuro ha sido el azul marino. “Este manto se le pondrá en el día de los difuntos en el mes de noviembre y en alguna otra ocasión, como puede ser en Semana Santa. A lo mejor lo estrenará en Septiembre, el día de la misa de difuntos”. Y, por último el cuarto manto a estrenar es una adaptación de un vestido de novia.
Igualmente, como primicia se ha recuperado una tradición en cuanto al exorno que se puede observar en las litografías que se conservan, son unos rosetones bordados que aparecían colocados en los vértices de la ráfaga de plata de las andas. “Gracias a Conchi, que me consiguió uno hemos podido hacer dos iguales, es una nota curiosa”.
Para José Luis, la Virgen de la Sierra ha sido su pasión desde que era un niño. Por aquel entonces jugaba con una virgen pequeña que tenía, de hecho, durante los inviernos permanecía en el desván y en el periodo estival bajaba a la casa como si de la propia Bajá se tratase. “Mi madre era sabedora de la ilusión que tenía, y una vez habló con Don Manuel Osuna; conseguí acudir a uno de los cambios de la Virgen, fue una experiencia que jamás olvidaré. Besar al niño y tenerle cerca fue inolvidable”.
Uno de los momentos con los que sueña cada año es con el 4 de septiembre. “Cuando has visto que todo el pueblo la ha aclamado, que es un día muy intenso ya que desde por la mañana estás trabajando y ya, cuando por la noche todo el mundo está en su casa o en la feria, se queda sola para sus camareras y para mí. Esos momentos son especiales, todo envuelto en un clima de respeto y oración”. Casi con brillo en los ojos recuerda y a la vez revive estos intensos momentos, cuenta que cuando la bajan de las andas para vestirse, una alfombra se coloca para que no pise el suelo y se enciende una vela en señal de respeto. Durante el cambio se le reza y se le canta, además en su pecho lleva fotografías de gente que lo está pasando mal por alguna circunstancia económica, de salud o personal. “Acuden a ti y te dan las fotografías, nosotros las colocamos allí durante un tiempo y, mientras tanto rezamos por esas personas. Es un clima de oración, de sencillez”.
Trece mujeres ayudan a José Luis en esta bella tarea, siempre están pendientes de cuando hay que coser algo o tener a punto lo necesario. En cada cambio, acuden ellas y algunos miembros de la junta, ya que es un momento que nadie quiere perderse. Durante su estancia en Cabra, cada martes y viernes por la noche viven ese momento de recogimiento y oración frente a su bendita imagen, engalanando y preparando todo para que los egabrenses la vean brillar con luz propia.
Resulta difícil no comentar lo acaecido la pasada Bajá y día 8 de septiembre, ya que la polémica por los horarios dio que hablar en su momento. Aunque ahora no forme parte de la junta, comenta su opinión al respecto, “creo que van a seguir tomando las medidas del año pasado, agilizar un poco el camino ya que es domingo y va a haber mucha afluencia de público. De todas formas es una decisión de la junta de gobierno y hay que respetarla”. Y en cuanto a la procesión del día 8, “yo pienso que el día 8 la Virgen sale a una hora prudencial y debemos tener en cuetna que debe entrar antes de que finalice el día 8. A lo mejor fue demasiado rápido, pero también la procesión fue más organizada. Lo ideal sería que saliera a las 20:30 horas y entrara a las 00”.
En definitiva, desea que en estas fiestas todos los egabrenses se acerquen a Ella, que no pierdan la esperanza en estos tiempos tan difíciles por los que atravesamos. “Tiene un manto que nos puede acoger a todos y sabrá darnos a todos lo que necesitamos en el momento oportuno. Que acudan a verla, que es una tradición muy nuestra, llenos de respeto, devoción y confianza”.
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