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¿Cuánto tiempo lleva haciendo astiles?
En esta profesión llevo más de 30 años. Empecé a trabajar en el negocio de mi padre en los años 80.
¿De quién le viene la profesión?
El primer astilero en Cabra fue mi abuelo. Puso el taller en esta misma calle en el año 1916. Después, en 1930, se trasladó al lugar en el que hoy nos encontramos. Mi abuelo enseñó el oficio a mi padre cuando éste regresó del servicio militar con 23 años. Mi padre se encargó del negocio hasta su jubilación, y él mismo me enseñó no solo a trabajar los astiles, sino también a tratar con los clientes. Así que formo parte de la tercera generación de astileros.
¿Cuánto tiempo tarda en elaborar cada pieza?
Depende del tipo de pieza. Con los años y la experiencia cada vez ese tiempo se reduce más, pero al principio recuerdo que tardaba muchísimo en conseguir un astil bien hecho, hasta días enteros.
¿Qué herramientas usa?
Fundamentalmente son herramientas manuales, aunque para acelerar el trabajo y que sea algo rentable tengo que usar la ayuda de algunas máquinas. Entre las herramientas manuales se encuentran la azuela para desbastar la madera y darle así la forma necesaria para el tipo de mango requerido, la lima y el cepillo. En cuanto a las herramientas mecánicas, uso únicamente la sierra circular para el primer desbastado de la madera.
¿Qué tipo de maderas usa?
Para los astiles no sirve cualquier madera. Solo puede usarse madera de olivo procedente de la poda. Esto se debe a las peculiaridades del tronco del olivo, su forma curvada y la resistencia de su madera. Además, la forma curva que necesitan los astiles incompatibilizan con las vetas que presentan otras maderas, pues al darle formas curvas las vetas no podrían adaptarse y fracturarían el astil.
¿Cuál es procedimiento para hacer astiles?
Una vez comprada la madera a los podadores del olivar, pasa al almacén donde se clasifican por tamaños. Según el pedido, selecciono un tronco u otro para optimizar el resultado. Por ejemplo, para hacer una azada, encauzo la curvatura del astil en un primer desbastado. Se corta a la medida y con la sierra circular se le va dando la forma. Quitada la primera capa, la más rugosa, se vuelve a desbastar la madera, esta vez a mano y de forma más precisa. Posteriormente, el cepillo y la lima me sirven para iniciar el acabado de la pieza. Con una cuchilla, aliso toda la superficie del astil y elimino así algún tipo de astilla que pudiera quedar incrustada en la piel. De aquí, se pasaría al montaje de la pieza. En la parte inferior se hace una hendidura, se coloca la pieza de metal de la azada y en esa misma hendidura se coloca una cuña. Finalmente, golpeo la cuña con un martillo para sujetar por presión ambos cuerpos. Cada pieza va firmada con una “A”, distintivo “Aranda” y “artesanía”.
¿La industrialización del campo ha afectado en su oficio?
Al oficio sí que le ha afectado mucho. Las grandes parcelas de tierra están orientadas a la explotación con maquinaria agrícola que permiten mayor rendimiento. Aún resisten las herramientas artesanales en los pequeños huertos de la comarca. Sin embargo, mi trabajo no se ha resentido en gran parte por la falta de competencia de la que gozo. Si no, probablemente el negocio no se podría sustentar.
¿Sus compradores son empresas o particulares?
Desde los dos sectores que señalas se demandan astiles. Por un lado, las ferreterías que quieren conservar productos artesanales como estos, a pesar de que ya existen herramientas creadas por máquinas aunque con menor calidad. Por otro lado, los particulares, fundamentalmente agricultores.
¿Ha enseñado el oficio a alguien? ¿Se han preocupado por aprender?
Nadie se ha interesado por aprender a hacer astiles. Es un trabajo que requiere experiencia y mucha dedicación. Hoy día se demandan otras profesiones y por desgracia empiezan a desaparecer trabajos artesanales. Francamente, es un oficio en vías de extinción.
De todo lo que hace, ¿qué es lo que más se demanda?
Depende de la época del año porque va en función de las necesidades del campo. En el tiempo de tala el hacha, en primavera y verano la azada y el amocafre.
¿Ha dejado de fabricar alguna herramienta con el paso de los años?
En contra de lo que se pueda pensar, sigo elaborando las mismas herramientas que hacía mi abuelo. El campo también es un oficio artesanal y, aunque se han introducido maquinarias, los agricultores siguen demandando herramientas artesanales.
¿Hay astilleros por la zona? ¿O vienen clientes de otros pueblos porque en los suyos esta profesión se ha perdido?
En la zona no hay ningún otro astilero. Antiguamente, en cada pueblo había del orden de dos a tres astileros. Poco a poco han ido desapareciendo. Prueba de ello son los clientes que vienen al taller procedentes de diversos puntos de la comarca, como Priego, Lucena, Doña Mencía, Baena, Montilla, Monturque… y demás aldeas. En ese sentido, he tenido suerte.
¿Hay alguna asociación o cooperativa para la conservación del oficio?
Para la astilería no hay ningún gremio o asociación específica. Sí que existen asociaciones dedicadas a preservar oficios artesanales, pero como ya digo, ninguno que trate en profundidad a la astilería.
¿Cuántos astilleros pueden quedar en España?
Desconozco el dato. Temo que solo seamos 10-15 personas las que nos dediquemos profesionalmente a esto. Habrá otras personas que conozcan el oficio porque lo hayan ejercido alguna vez. Lo que sí es seguro es que todos son personas mayores con las que morirá la astilería.
Si un artesano estuviese seguro de soñar por espacio de doce horas que es rey, creo que sería casi tan feliz como un rey que soñase doce horas que es artesano.
BLAISE PASCAL
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