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La renta agraria continúa en retroceso un año más, evidenciando la enorme crisis estructural en la que se encuentra inmersa la ganadería y la agricultura españolas. Con el dato del 2011 se confirma que nuestro país se queda en el furgón de cola de la UE, ya que en la mayor parte de los Estados Miembros la renta se sitúa en valores positivos.
En esta ocasión, si bien es cierto que el valor de producción agrícola y ganadera ha sufrido diferentes aumentos, la renta agraria en términos corrientes ha sufrido un descenso del 3,4%, como consecuencia del aumento espectacular de los costes de producción.
En este sentido, como hemos venido avisando desde UPA-Córdoba que, partidas tan importantes para la producción agraria como son los fertilizantes, la energía o los piensos, han sufrido incrementos que se sitúan entre el 17% y el 18% a lo largo del año 2011.
REFORMA DE LA PAC
A lo largo del año 2011 el sector agrario ha conocido las nefastas propuestas de la Comisión Europea para el futuro de la Política Agrícola Común (PAC). Aunque queda un largo recorrido de negociaciones entre Consejo Europeo, Comisión Europea y Parlamento Europeo, el punto de partida es tremendamente negativo para la agricultura y ganadería productiva de nuestra provincia.
Las propuestas comunitarias benefician claramente a los propietarios de tierras frente a los agricultores y ganaderos productivos que viven y trabajan en el campo, con una definición de agricultor activo que, para UPA-Córdoba, es una auténtica desfachatez.
A pesar de las enormes perspectivas que se habían generado antes de la presentación de las propuestas, la CE ha defraudado al sector en lo relativo a las medidas de gestión de mercado, al refuerzo de la posición del agricultor y ganadero en la cadena de valor, y a las posibles excepciones sobre la normativa de competencia.
PERSPECTIVAS FINANCIERAS
La reforma de la PAC va a coincidir en el tiempo con la negociación del Marco Financiero de la Unión Europea para el período 2014-2020. En el mes de junio, el presidente de la Comisión Europea presentó sus ideas para este acuerdo, en las que se incluía una disminución del presupuesto comunitario de la PAC de un 12%.
Además, la situación económica y política de la Unión Europea en estos momentos no invita a pensar que durante el proceso negociador estas partidas sufrirán modificaciones al alza, ya que una serie de países han anunciado que van a apostar por reducciones mayores.
Sin duda, la campaña de frutas y hortalizas este año ha venido marcada por la conocida como crisis de la E.Coli, desencadenada por las desafortunadas declaraciones de una senadora de Hamburgo acusando a los pepinos de origen español de ser los causantes del brote infeccioso provocado por una cepa especialmente virulenta de dicha bacteria. La mala gestión por parte de las autoridades europeas de esta alerta sanitaria provocó el desencadenamiento de una profunda crisis de mercado con la paralización del consumo y de las transacciones comerciales de frutas y hortalizas, en especial las de origen español, así como el hundimiento de los precios para todos nuestros productos hortofrutícolas.
Las medidas de compensación puestas en marcha por Bruselas llegaron tarde para nuestros productores y fueron insuficientes, no cubriendo la totalidad de los productos afectados ni compensando las pérdidas por el hundimiento de los precios en origen. Aunque la crisis se desencadenó en mayo, sus efectos alcanzaron también a la comercialización de la fruta de verano y a la nueva campaña de hortalizas iniciada en otoño.
En 2011 ha continuado el proceso de ratificación del acuerdo agrícola con Marruecos que ha sido rechazado por la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo. Queda pendiente su debate en la Comisión de Comercio Internacional del PE y que el plenario del PE adopte su decisión definitiva. El proceso continuará al menos hasta febrero de 2012. La liberalización de las importaciones para la mayoría de productos y la ampliación de contingentes para los considerados “sensibles”, que marca el nuevo acuerdo, supondrían un grave perjuicio para los productores hortofrutícolas.
ACEITE DE OLIVA Y ACEITUNA DE MESA
La campaña de aceite de oliva 2010-2011 y la recientemente iniciada 2011-2012 han continuado con la tendencia a la baja en las cotizaciones en origen que viene produciéndose en los últimos años, lo que esta llevando al sector a una situación insostenible. Ello a pesar de que el consumo interno se ha mantenido en unos niveles más o menos estables y las exportaciones han alcanzado cifras record. Mientras, el aceite de oliva continúa siendo utilizado por la gran distribución como producto reclamo, presionando los precios a la baja.
La aceituna de mesa también ha vivido uno de sus peores años con cotizaciones en origen que en muchos casos no alcanzan a cubrir los costes de producción, como también ocurre en el aceite de oliva.
GANADERÍA
Una de las principales dificultades para los sectores ganaderos a lo largo del último año ha sido el espectacular incremento de los precios de las materias primas empleadas en alimentación animal. Tras la profunda crisis de costes de piensos en el año 2007-2008, 2009 fue de cierta recuperación. Sin embargo, la alegría duró poco para los ganaderos, porque desde mediados de 2010 hasta nuestros días, los piensos se han encarecido nuevamente de manera significativa.
Este gran aumento de los costes de producción tiene enormes consecuencias para nuestros ganaderos que no pueden repercutirlo de manera adecuada la lo largo de la cadena agroalimentaria, consecuencia del enorme desequilibrio en el poder negociador.
Según datos del propio Ministerio del ramo, entre septiembre de 2009 y septiembre de 2011 se produjo un incremento del 18,46% del precio del pienso de concentrado de vacuno de carne. Pero es que, entre mayo de 2010 y mayo de 2011, encontramos un ascenso porcentual del precio del mismo pienso de 29,4%.
Además, el sector ganadero tiene gran cantidad de problemas adicionales: el incremento del precio de la energía eléctrica, del combustible, el gran coste que supone el “modelo de producción europeo” en su conjunto, las importaciones de terceros países ante las que no se aplica el “principio de reciprocidad”, las grandes inversiones que son necesarias en general en el sector ganadero, las especiales dificultades de las explotaciones familiares, de las explotaciones sin amortizar, etc.
Sin duda, el abandono de explotaciones es una consecuencia inmediata, y ello tiene importantes repercusiones desde el punto de vista social, económico, medioambiental, territorial y cultural. Más de 700.000 personas viven de la ganadería directamente, a lo que hay que sumar la gran cantidad de empleos indirectos que genera.
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